lunes, 23 de julio de 2012

Tina y la Playa

Era el otoño, en Tijuana, Tina iba con su madre.
Al verlas pasar frente a su casa, Doña Cuca, la vecina, saludó a la pequeña, quien aún no caminaba como la mujer de curvas costeñas que la llevaba de la mano.
- ¿Adónde vas, larguita?, preguntó a la chiquilla.
- ¡A la payita!, respondió Tina, con su sonrisa puesta.
La madre de la niña y Doña Cuca intercambiaron una mirada cómplice con un dejo de alegría y comprensión.
En realidad se dirigían al mercado, para comprar la fruta, pero Tina añoraba la playa.
Ella es de la playa, creció en la playa y es la playa misma.
Ella respira la playa, la sueña y la acaricia.
Cuando mira la playa se siente mar, se transforma en olas
La playa está en sus raíces, fluye por sus venas, la convierte en sirena.
La playa es vida y ella es la playa.

2 comentarios:

Anónimo dijo...

¡Me gustó!
¡Más!... ¡Queremos más!...
¡Mucho más!...
Please!

Lilia Carrillo dijo...

Querid@ Anónim@, muchas gracias... se está cocinando la historia de Tina.