miércoles, 31 de agosto de 2011

Nuestro Amigo El Feisbú

Hace 20 años no me imaginaba que existiría una forma express para comunicarme con alguien de un país muy lejano.
Si me hubieran dicho que un texto escrito en la computadora, teléfono celular o Ipad (¿qué es eso?) llegaría tan pronto se presionara la tecla "enviar", hubiera pensado que el informante estaba drogado o padecía un trastorno mental.
Si una persona me hubiera platicado que algún día existirían las redes sociales, facebook para ser específicos, mediante las cuales podríamos contactar a personas ya conocidas y a otras por conocer, tener acceso a sus fotos y "chatiar" como si estuviéramos sentados frente a frente, hubiera pensado que tal ser veía demasiadas películas.
El caso es que hoy es POSIBLE comunicarnos vía EXPRESS con los demás.
Y es una realidad contactar personas que no habíamos visto en años a través de las redes sociales, particularmente el feisbú.
Y también es muy cierto que hacemos nuevos amigos mediante el fase book.
Bueno, a lo que voy es que el sábado pasado la generación 84-88 de la Escuela de Periodismo Carlos Septién García tuvimos nuestra primer gran reencuentro, después de 23 de habernos graduado.
Logramos reunirnos más de 20 exalumnos, gracias al feizbú, amigo que nos puso nuevamente en contacto.
Elmer y Verdayes fueron los "GO's" o Gentiles Organizadores, como se les llama o llamaba a los anfitriones en el Club Med.
Elmer llevó consigo la lista del grupo de alumnos que conformábamos esa generación.
Pasó lista.
Y algunos dijimos "presente", los ausentes callaron y aplaudimos durante un minuto por nuestro compañero apodado "El Gansito", quien se nos adelantó en el viaje a otra dimensión.
No reconocí a dos o tres de mis compañeros y compañeras porque habían estado solamente algún tiempo en el turno matutino, luego se habían cambiado al vespertino.
La güera Vero, accionista principal del Banco de México (me parece que así es como Verdayes la apoda), llegó tan guapa como siempre.
Ahí estuvo también la Betaza, conductora de noticias siempre bella, con su acento veracruzano que nunca se le quitó ni se le quitará y le queda bien.
Liz llegó vestida de azul y sin su inseparable amiga Claudia, las nerds que no tomaban caguamas : ) Y que tampoco fueron nunca a las fiestas en casa de Cholina.
Alma estuvo sentada entre Alberto y Abel, nada tontos los dos compañeros.
"El Matado" siempre serio, platicamos un rato. Me dijo que tiene una foto mía de aquella época en que me sentía la mismísima Madonna. Le supliqué que me mande esa fotografía, prometo compartirla contigo.
Nos acordamos de las inolvidables borracheras en casa de Cholina y de la vez que la profe Yumín lanzó sus zapatos al patio de la casa de al lado.
Asistió Cristina Ayala quien, para mí que tiene un retrato de Dorian Grey por ahí escondido.
No podía faltar Lola Corrales, mejor promedio de la generación, mujer culta, entrevistadora de verdaderas personalidades, no fregaderas.
Llegaron Matilde y Forastieri, juntos, como siempre los vimos.
Norma de la Sancha impresionante, una rubia despampanante.
Maricarmen Paredes y yo tuvimos la oportunidad de hablar de situaciones similares que nos han tocado vivir. Y me parece que nos pusimos la una en los zapatos de la otra.
Miriam hizo una confesión que nos dejó con la boca abierta.
Qué calladito te lo tenías Gil : )
Pedro Soria, con tu look intelectual, qué padre que escribes cuentos de terror, sobre todo de vampiros.
Rubén Torres, tienes toda la razón del mundo, somos todos bien chingones.
Y tú, mi querida Diana, más guapa que nunca, gracias por esas palabras tuyas que me ayudan en este momento en el que estoy aprendiendo a vivir, pero a vivir de verdad.
Es un honor y un privilegio formar parte de este grupo de excompañeros, ahora amigos.
Ya no somos aquellos no niños, pero tampoco adultos...
Ahora nos sabemos maduros, la vida nos ha enseñado.

El Gran Reencuentro

Fue una tarde-noche feliz

Esperemos vernos pronto nuevamente

2 comentarios:

Héctor García dijo...

Comparto tu sentir, yo tambien he contactado a mis cuates de la primaria-secundaria por este medio y es una gran sensación la que se tiene de saber que todavía andan por ahí. Lo único malo es que mi escuela era de puros varones, así que no tengo los gratos recuerdos de haber tenido compañeras, sino puros "gañanes"... jajaja. En fin, este sábado es la comida de ex-alumnos pero no podré asistir por estar afuera de México. Me hubiera gustado, pero es en estos casos cuendo es mejor pensar que "por algo pasan las cosas".
¡Hasta la próxima!

Valentina dijo...

Hola Héctor, gracias por visitar el Diván. Ya tendrás otras oportunidades para reunirte con tus amigos de la infancia. En el caso de mis compañeros de la Septién me parece que estuvieron encantados por alegrarse la vista con las compañeras je je.