jueves, 11 de agosto de 2011

La Pasión

Ayer te conté sobre mi cadena de deseos interminables que, según yo, son posible motivo de mis dilemas existenciales.
Al salir de la oficina fui a recorrer por lo menos tres tiendas departamentales para recabar precios de refrigeradores porque el que teníamos en casa decidió irse a descansar.
Una vez que tuve mis tres listas con precios y modelos de refris, me dirigí a casa.
Tenía la tarde libre así que me dispuse a ver una película más de Ingmar Bergman, titulada en español "La Pasión de Anna" (1969) y llamada simplemente "La Pasión" en sueco.
En este filme los cuatro personajes medulares viven en una soledad acompañada.
Andreas y Anna
Eva y Elis son un matrimonio aburrido uno del otro, situación que ha llevado a la mujer a sumergirse en una profunda depresión que la mantiene insomne por las noches.
Anna y Andreas se acaban de conocer y han decidido vivir juntos. Ella es viuda y él parece ser es divorciado, su estado civil o situación sentimental, como lo llaman en el facebook (qué risa), no es del todo clara, como suele suceder en las películas de Bergman.
La soledad, el desencanto, la insatisfacción y la desintegración forman parte de la psicología de cada uno de estos personajes.
También se proyecta la representación de las diferencias entre lo femenino y lo masculino, particularmente en la escena en la cual Anna, durante el desayuno, pregunta a Andreas qué hará ese día. El hombre calla. Ella repite la pregunta. El hombre hace mutis nuevamente y se levanta enfurecido, toma su hacha y sale a cortar la leña.
La mujer se siente sola y necesita comunicarse.
El hombre se siente solo y necesita encapsularse.
La soledad a deux los lleva a la desintegración, visualmente representada en la escena en la cual la pareja sobrepasa la violencia psicológica y llega al maltrato físico.
A mí me parece que además del desencanto y la soledad es la falta de PASION lo que más atormenta a los cuatro personajes.
Mi cadena de deseos, como te platiqué ayer, son el motor que me impulsa hacia adelante, pero a ello se suma la pasión.
Yo siento que me desintegro si no existe la pasión en mi vida y en lo que hago.
Como bien dice la Mtra. y Psicóloga Diana Cantellanos, "Pasión es lo que soy, lo que hago, mi motor. Si no existiera la pasión en mi vida no gozaría, no disfrutaría, no me dolería, no me retaría, no soñaría, no desearía. La pasión es lo que me levanta, me nutre, me prende, me hace dar y recibir; me mueve a desafiarme, arriesgarme a equivocarme y volver a empezar".

Liv Ullmann (Anna) en un close up característico de Bergman


Bibi Andersson (Eva), en otra toma típica del director sueco


2 comentarios:

Héctor García dijo...

Ciertamente, coincido contigo en el pensar que la pasión, aunada a los sueños, son lo que impulsa a la humanidad a continuar en una escalada de descubrimientos y desarrollos en los distintos ámbitos de nuestra existencia. Como dicen "al amor (en todas sus formas y variantes) es lo que mueve al mundo..."

Valentina dijo...

Hola Héctor, muy complacida que compartas tu opinión sobre lo que platico en mi diván. La pasión, el deseo, los sueños, el amor... Yo, sin estos ingredientes no puedo vivir.