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lunes, 10 de mayo de 2010

Mi Madre, Acapulqueña Linda



Mi madre, guapa, bella, acapulqueña, ella sí más costeña que yo, lo reconozco.
Le encantaría ser escorpión, pero nació en un día que ya era sagitario.
Mujer fuerte, de ahí provengo y mucho de lo que soy, se lo debo a ella.
No es un roble, ésos se caen con cualquier ventarrón... ella es como una rama de bambú que se mece hacia donde el viento sople.


Siempre bella.

En mi bautizo, la de mantilla negra... Quien me carga es mi tía Irma, mujer hermosa también

Mi madre y yo en Caleta

martes, 12 de enero de 2010

Un Viaje Para Recordar

Hacía mucho tiempo que no iba a Pie de la Cuesta. Ayer fui y quedé encantada. La calle que te lleva a los restaurantes playeros o a los del lado de la laguna, libre de basura y con señalizaciones nuevas. Estuvimos en un restaurante que se llama "Tres Marías". Buen servicio y comida excelente, camarones a la plancha y una yoli bien fría. La playa está limpia y los restaurantes, tanto los rústicos como los ahora más modernos con servicio de música lounge y camas para broncearte viendo al mar, son excelentes. Si eres amante de la naturaleza y de las buenas fotos, Pie de la Cuesta es el lugar para ti y para mí. Pueden transcurrir horas sólo viendo las enormes olas rompiendo contra la arena, escuchando su sonido que relaja los sentidos y alimenta el alma de cosas nutritivas. Sí hay vendedores ambulantes pero no se valen quejas, de algo tienen que vivir. Compré tres túnicas hindúes y un pareo blanco y negro con estampado de salamandras a una señora linda y gentil que más tarde regresó para decirnos que habíamos tenido buena mano pues casi había vendido toda su mercancía. Más tarde el chou de un hombre que se fusiona con las gigantescas olas. La agradable sorpresa de ver a muchos lugareños correr en la playa ya en la tardecita. El atardecer incomparable. La gentileza del mesero que me hizo sentir muy importante cuando al despedirnos dijo: "Gracias Doña, aquí los esperamos nuevamente". No me dio tiempo de ir del lado de la laguna, eso será en la siguiente visita, la cual espero sea pronto. Al final del día vimos a Chimis y Chalo, nos tomamos un café frío con ellos y decidimos ir a otro lugar pues las sillas del Starbucks de la Costera no eran nada cómodas. Fuimos a tomarnos unos tragos a la Isla, nuevo centro comercial de lujo ubicado en Acapulco Diamante. Un lugar muy bonito, mucho mejor que el de Cancún. Recomendable para los que quieran comprar cosas caras o simplemente tomarse un relajante martini de manzana o una chela bien helada en alguna de las terrazas de los bares y restaurantes que hay ahí. Se acabaron las vacaciones en la playa, al rato sentiré el frío de la Ciudad de México, el cual, por lo que dicen, ahora sí está cañón. Les mando una abrazo bien dondequiera que estén. Chimis y Chalo, mi agradecimiento infinito por hacer de este viaje algo para recordar... para recordar por lo reciente y por lo de antes... muchas anécdotas, mucha risa, mucha alegría. Los quiero mucho, mucho más de lo que se imaginan.

lunes, 11 de enero de 2010

Las Dos Caras De Acapulco

El tema de hoy no es tan real. Se trata de mi Acapulco querido, del cual no tuve "Dos Horas de Sol" (José Agustín) sino dos días completitos sin sol. Para mi total sorpresa encontré un Acapulco con clima fresco, tipo Cuernavaca en Diciembre, pero nublado todo el tiempo. ¿Qué se hace en estos casos? Lo primero qué pensé fue no amargarme y tomarlo con calma aunque muriera por broncear mi oficinesca piel para recobrar la vida. Después de tranquilizarme, como que la mente se me despejó y me di cuenta de que realmente no era el fin del mundo, estaba a nivel del mar, había menos contaminación, el aire sabía diferente y todo transcurría en baja velocidad. Las opciones que elegí: ir a caminar a la playa, jugar tenis y visitar el puerto para descubrir sus entrañas. Una cosa es Acapulco Diamante y otra el Acapulco de verdad. Al principio comenté que el tema de hoy no es tan real. Me refiero a que Acapulco es un espejismo para unos y una triste realidad para otros. Es bello y luce bien cuidado por encimita, por donde el turista mira, come, se relaja, se divierte, duerme y camina, pero si le rascamos un poco es otra historia. Si nos adentramos más allá de la Costera entonces encontramos calles con baches, edificios que se caen de viejos, casuchas sin ventilación, incomodidades y una gran miseria. El surrealismo de Acapulco, como tal vez pensaría André Breton, me provoca pesadumbre. Ayer ya amaneció soleado y hermoso, con cielo muy azul y caluroso, el clima típico de mi pueblo. Fui a la playa, a un lugar ubicado donde están los Jacobos, pero realicé mi caminata del día hacia el otro lado, donde no hay condominios de lujo con jacuzzi incluido, ni bar con palapa. De ese lado no hay pasto verde bien recortado ni jardines con flores amarillas, las llamadas campanas. No hay sunroofs ni margaritas con "Don Julio Reposado, si es tan amable". Los lugareños se meten al mar en chores y playera. Los masajes no se dan en el spa del Princess sino en camastros improvisados y los ofrecen mujeres de brazos fuertes. No hay albercas de aguas azules y antojables, pero sí hay muchos niños de rostros felices por jugar con las olitas y la arena. Especialmente llamó mi atención la expresión de alegría de un hombre que con sus dos hijos y su esposa construían un castillo de arena. También vi a los que paseaban a sus tres canes, eran un cocker y dos que yo llamo perros chocolate porque no sé qué raza son. Los llamo así por su color. Cuando ya había caminado suficiente regresé hacia el otro Acapulco, el de los Jacobos... y los pensamientos en mi mente eran variados y encontrados... por un lado pensaba en lo afortunada que yo soy de ser originaria de este hermoso puerto y poder vivirlo, respirarlo y sentirlo tanto... pero también pensaba en el no balance que hay entre ricos, clase media y pobres... pensaba en los que desgobiernan a mi pueblo... pensaba en lo glorioso que Acapulco podría ser sin tanta corrupción... pensaba en muchas cosas... pensababa también en la belleza de las olas y su color azul gracias al sol a esa hora... pensaba en tomarme una margarita, con Don Julio Reposado, si es tan amable... Ya me voy, me espera Pie de la Cuesta y la Laguna de Coyuca : )