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jueves, 10 de noviembre de 2011

Muy Poca Madre... y Padre...

La tarea principal de la niñita consistía en preparar la jeringa con heroína de sus trastornados progenitores.
En cuanto se "iban de viaje" la niñita retiraba la jeringa de la mano inerte, desanudaba la liga del brazo y quitaba el cigarrillo encendido de la otra mano inmóvil.
A veces acomodaba el sombrero y las gafas oscuras del padre cuya mirada se veía perdida.
Y mientras papá y mamá andaban en sus "vacaciones", la chiquilla se entretenía platicando con las cabezas de sus tres muñecas, una de ellas la de una Barbie rubia a la cual nombró "Mustique".
En uno de esos "viajes", a la madre le da el patatús por una sobredosis.
El padre considera una medida inteligente salir huyendo con su hija, Jeliza Rose, a una casa abandonada, ubicada "in the middle of nowhere".
El ritual de la preparación de la jeringa viajera no cederá, hasta el día en que también papito se queda en la otra dimensión.
En ese momento la niña rompe definitivamente con la realidad.
No se da cuenta, o no quiere admitir, que el padre ha muerto.
Y a partir de ahí, Jeliza Rose se adentra en un mundo imaginario sumamente extraño que posiblemente la salve de la soledad, del trauma de los padres drogadictos, de las carencias afectivas, alimenticias y de educación.
Esta es la perturbadora historia de la cinta "Tideland" (2005), dirigida por Terry Gilliam, interpretada por Jeff Bridges (el padre), Jennifer Tilly (la madre) y Jodelle Ferland (Jeliza Rose).
Es una película que terminas odiando o... no amando, pero tal vez sí logrando comprender cuánto daño pueden ocasionar a la psique de una niña un padre y una madre que no tienen nadita de madre.

La niña con sus dos amigas, las cabezas de sus muñecas.
Al fondo, la casa destartalada.

La niña ¿imitando a la madre?

Aquí sostiene un diálogo con su amiga "Mustique"

Duerme junto al padre muerto.


Aplicando masaje a las gordas piernas de la madre pasoneada.

martes, 11 de octubre de 2011

Te Invito A Ver Una Película

Ayer en la Ciudad de México tuvimos una tarde nublada, lluviosa y fresca.
Mi amiga Alexia propuso fuéramos al cine.
Como contrapropuesta la invité a mi casa para ver alguna buena peli.
Con café y té en mano le ofrecí seleccionara cuál quería ver.
Su respuesta fue: "No manches, son muchas. ¿Las tienes organizadas por orden alfabético?".
A lo cual contesté: "Por supuesto que sí".
"Qué obsesiva eres", replicó riéndose de mis manías.
Y yo pensé: "Soy práctica, imagínate cómo encontrar rápidamente una cinta si no estuvieran colocadas bajo algún sistema organizador".
En fin, me solicitó que yo escogiera el filme de la tarde.
¿Estás segura?, pensé.
Así que elegí "Anti Crist" (2009), del director danés, Lars von Trier, protagonizada por Willem Dafoe y Charlotte Gainsbourg.
Antes de colocarla en el tocadevedé le advertí: "Se aborda un rollo psicológico sumamente denso".
Y ella simplemente se dejó llevar.
Desde la primera escena, en blanco y negro, tomada en cámara lenta, con fondo musical "Lascia ch'io Pianga" de "Rinaldo", compuesta por Georg Friedrich Händel, el director te atrapa.
Mientras la pareja hace el amor, su hijo baja de la cuna, camina por el pasillo, se detiene en la puerta de la recámara, observa la "escena primaria" (acto sexual entre los padres), sube al escritorio y cae por la ventana al vacío.
Muere.
La culpa del padre y la madre es insoportable.
Ella es internada y dopada para paliar el dolor.
El es terapeuta y decide tomar a su esposa como paciente para ayudarla a elaborar el duelo.
Se van a una sórdida cabaña internada en el bosque, muy alejada de la civilización.
Y ahí se desenvuelve la historia y se desenmascara la verdadera personalidad de la mujer...
...y el marido seguramente se arrepiente de haber pasado por alto el código ético del psicólogo de no atender a parientes, amigos o conocidos.
Las escenas son crudas.
La agresión sexual, verbal y física se hace presente a lo largo de la trama.
Hay momentos que es mejor no mirar.
La pobre de mi amiga, al terminar la cinta, esgrimió: "Yo sólo quería ver una película".
Espero que no haya tenido pesadillas.
Muy recomendable si te interesa la psicología y, sobre todo, los misterios del inconsciente del ser humano.

Los protagonistas 



La escena primaria


Dolor insoportable


Aquí ya los perdimos

Si quieres escuchar la música que abre y cierra la película dale click a este enlace:





martes, 27 de septiembre de 2011

Sobre Aviso No Hay Engaño

Al término de nuestra primera sesión de cine debate, tras haber cenado muy rico y comentado la película "La Desconocida" (2006), dirigida por Giuseppe Tornatore, por alguna razón salió al tema la cinta "El Exorcista" (1973), dirigida por William Friedkin.
Cuando esta película se estrenó yo vivía en Port Orange, Florida.
Mis progenitores fueron a verla, a mi madre le fascinaban las películas de horror mas no a mi padre.
El hombre no tenía ni la menor idea del significado de la palabra "Exorcist" y, por tal motivo, muy condescendiente con mi madre, accedió a ver tal película.
En cuanto comenzaron las primeras escenas de la niñita poseída por el demonio, él pretendió abandonar la sala cinematográfica, pero mi madre le dijo "no, ya estamos aquí y ahora te aguantas".
Mi padre, quien alucina el cine de horror, presenció la más terrorífica de todos los tiempos.
Quizá las nuevas generaciones vean esta película y rían a carcajadas.
Posiblemente encuentren de lo más ridículo el maquillaje de la niña poseída por Belcebú.
Es probable que juzguen los efectos especiales como de película de bajo presupuesto.
A mí me tocó verla cuando ya vivíamos en la Ciudad de México.
Mi madre nos llevó porque las cuatas y yo la estuvimos friegue y friegue para verla.
Bueno, esa noche ninguna de las tres chamacas podíamos dormir.
Nos metimos las tres a una camita individual y dormimos bien abrazaditas.
Fueron varias noches las que venían a mi mente las escenas de la escuincla endiablada y esas imágenes me paralizaban de miedo.
No quería ir sola al baño, no quería estar sola en mi recámara, no quería estar sola en la casa por ningún motivo.
Hace un par de años volví a ver esta cinta en la televisión.
Marco andaba de viaje de trabajo.
¡Ah qué miedo tuve esa noche!
Casi subo a la Kana a la cama y la abrazo.
No me quería levantar ni al baño.
La cara de la chamaca poseída se me aparecía en todos los rincones de la recámara.
Medio dormí, con la luz de la lámpara encendida.
A mí me parece que "El Exorcista" es una de las películas más terroríficas de las últimas décadas.
Y lo es por un conjunto de factores.
El maquillaje logra que Linda Blair, niñita encantadora, parezca el mismísimo demonio.
Si el demonio existiera me parece que tendría esa cara.
La voz de Luzbel es impactante.
Las convulsiones y temblores de la cama de la niña producen ansiedad.
El suspenso de la madre, afuera de la recámara, fumando, escuchando las blasfemias que salen de la boca de su hija endemoniada.
El tema de la cinta, "Tubular Bells", de Mike Oldfield, provoca una atmósfera sombría.
Nomás de acordarme de alguna de las escenas se me enchina el cuero.
Si no la has visto, mejor ni lo hagas.
Si te mata la curiosidad anda a verla, pero conste que sobre aviso no hay engaño.

Escena clásica, la llegada del padre Merrin para practicar el exorcismo


La niña comienza a sentirse rara y la madre preocupada


...y aparece Belcebú...

La voz complementa su horrorosa cara

Esta escena es horrible, qué meyo!

jueves, 8 de septiembre de 2011

La Hora del Lobo

Necesitaba tomarme un descanso, he estado viendo numeritos y letritas durante varias horas y ya tengo la vista cansada (un achaque más de los 40's)... Odio admitir este tipo de cuestiones propias de los "tas", pero son la meritita neta del planeta.
Y bueno, decidí venir a tomar mi "break" a mi diván de terciopelo azul para contarte que durante las últimas semanas me ha dado por ver películas de Ingmar Bergman.
Estoy en mi ciclo Bergmaniano.
El joven que me atendió el domingo en la librería Gandhi  (joven, hace algunos años difícilmente habría utilizado este término), me preguntó "¿Y no encuentra tediosas las películas de Bergman?" (así, me habló de usted)...
A lo cual le contesté: "Estoy estudiando Psicología".
Y el joven puso cara de "Ahora comprendo" o de "¿A su edad?" y gentilmente me ayudó a encontrar todas las películas de este director sueco que hubiera en existencia.
Algunas ya las tenía en mi cineteca, otras no.
Adquirí, entre otras, una titulada "La Hora del Lobo", estrenada el 19 de febrero de 1968.
El 19 de febrero es el día en que yo nací, pero no en 1968 sino tres años antes caray.
Y bueno, ayer en la tarde llegué temprano a casa y me dispuse a ver este filme, acompañada de la Kana y de una rebanada de pastel mil hojas como nunca encontrarás ni en la mejor de las pastelerías.
Fue hecho por nuestra chef Carmelita, quien se encarga de preparar nuestros alimentos en la oficina.
Volviendo a la película, los protagonistas son Liv Ullmann (qué raro), puedo aventurarme a afirmar que ella protagoniza un 85% de las cintas de este director y Max von Sydow, mejor conocido por su interpretación como el padre Merrin en "El Exorcista".
Alma (Liv Ullmann) 
Hasta el día de ayer he visto aproximadamente seis películas de Bergman más las que se acumulen.
De las que he visto, ésta me parece la más sombría, la que nos lleva de la realidad a las pesadillas más grotescas de una escena a otra.
No sabemos en qué momento estamos en la realidad del pintor en crisis o cuándo estamos frente a los fantasmas de su pasado.
La esposa, cuyo nombre es Alma, interpretada por Ullmann, está decidida a rescatar a su marido de los oscuros laberintos de la locura, pero pronto se da cuenta que si insiste en tal misión, ella también se perderá sin retorno a la salud mental.
Hay una escena, es de madrugada, la pareja está despierta y el esposo dice a la mujer: "La hora del lobo es el momento entre la noche y la aurora, cuando la mayoría de la gente muere, cuando el sueño es más profundo, cuando las pesadillas son más reales, cuando los insomnes se ven acosados por sus mayores terrores, cuando los fantasmas y los demonios son más poderosos".
El padre Merrin cuando era joven

Desde el inicio se vislumbra que el artista difícilmente saldrá incólume de sus delirios...
...y termina siendo "devorado" por los fantasmas que lo acechan...
Muy recomendable, si te gusta lo gótico, si te interesa el estudio del comportamiento humano psicopatológico, si tienes una tarde libre y ganas de ver buen cine.
Ahora sí, regreso a mis labores.
Te mando un abrazo dondequiera que tú estés.





lunes, 13 de junio de 2011

Besos y Cerezas

A mí no me gusta vestir de rojo como "The Lady in Red" is dancing with me cheek to cheek de Chris de Burgh, cuya canción, por supuesto sí me agrada... y mucho.

En rojo solamente tengo un blazer y eso para apantallar al enemigo en alguna junta de negociación.

Lipstick rojo bueno, ni de broma.

Sin embargo, el color rojo me hipnotiza cuando lo veo plasmado en zapatos, bolsos, artículos decorativos, obras de arte y en las frutas, especialmente en las cerezas.

El color y la forma de las cerezas se me antoja sexy, como sexy le parecieron también al guionista de la película "Las Brujas de Eastwick" (1987).

En esta cinta, el diablo, Daryl Van Horne, interpretado por Jack Nicholson, seduce y convierte en sus amantes a Alexandra (Cher), Jane (Susan Sarandon) y Sukie (Michelle Pfeiffer).

En la escena de la piscina, muy glamorosas y despampanantes las brujas, el diablo las hace comer un montonal de cerezas. No seleccionó otra fruta roja, le gustaron las cerezas.

Mediante un hechizo, el diablo, feo con "f" de foco fundido, hace que los huesos de las cerezas sean expulsados en otro tiempo y espacio por Felicia (Verónica Cartwright), la puritana esposa del jefe del periódico del hasta entonces tranquilo Eastwick.

El color y la forma de las cerezas también se me figura el diseño perfecto para ornamento de decoraciones de todo tipo de artículos decorativos, accesorios, bebidas o repostería.

Además de sus aportes de vitaminas y minerales, el color, la forma y el sabor de las cerezas satisface sin límite a mis papilas gustativas, la vista, olfato y tacto.

Las flores de los cerezos me fascinan, podría pasar eternidades observando su belleza, haciéndoles fotos dignas de dar como regalo al mundo.



El color, la forma y sabor de las cerezas me gustan, pero naturalitas, no soy fan de las conservas en almíbar. Mmmm bueno, a menos que estén sobre una rica bebida refrescante. Así puedo hacer una excepción.

Los besos y cerezas son la firma de una señora linda que conozco...

...y la cereza del pastel puede ser más de una amiga o prima que tengo por ahí.

La cereza del pastel...


Sin palabras, ellas lo dicen todo

Así sí...

... o así también...

Me lo llevo

¿Los tienen en 3?

No me lo pondría pero sí lo pondría en la cajita de los chuchulucos

Sin el cuadro de cerezas no sería lo mismo

Cubiertas de chocolate blanco... y la servilleta con la bici roja me encanta

jueves, 2 de junio de 2011

Si Te Dicen Zigomorfa

Hoy vi unas orquídeas que se me antojaron pero no compré. Me quedé con las ganas. Los pétalos no eran suficientemente blancos, como a mí me gustan.

Y bueno, como mi mente funciona por asociación de imágenes, aromas o sonidos (léase música), se coló en mi cabeza la película "El Ladrón de Orquídeas" (2002).

Si te interesa ver una cinta con diálogos incisivos y sumamente realistas, de ésos que te llegan a la mismísima médula espinal y, por tanto, yo considero sumamente divertidos, corre a conseguirla, cómprate tus palomitas y tu coca light o lo que tú prefieras.

Prepárate para desgranar una historia de trama compleja cuyo propósito es exhibir los deseos, frustraciones, pasiones o falta de pasión del ser humano.

"Uno es lo que ama, no lo que te ama", expresa Donald Kaufman, el hermano gemelo parásito de Charlie.

Bueno, frases como ésta abundan en la historia que va, viene, se desarrolla, gira y regresa para terminar en un final inesperado.

Cuando vi esta cinta aprendí que las orquídeas tienen una notable capacidad de adaptación, contrario al ser humano. Ellas pueden vivir en los árboles, en las piedras, tierra o cuevas. Adquieren la forma de su polinizador y son zigomorfas.

Si alguien te dice zigomorfa no te alteres.

Sólo pretende comunicarte que tu rostro es perfectamente simétrico.

Quién fuera orquídea... por lo de zigomorfa y adaptable mas no por parecerse a quien la poliniza.


A mí me gustan de pétalos muy blancos.

Parece estrella de mar.

Me gustan por exóticas.

¿A esta la habrá polinizado Alien, el octavo pasajero?

Dícese que ésta es una orquídea mexicana.

miércoles, 4 de mayo de 2011

La Razón Vs. El Hombre Mediocre


Hoy comparto contigo un ensayo que escribí para la materia Psicología de la Educación. 
Este ensayo invita a una reflexión en torno a los métodos de enseñanza planteados en la película La Sociedad de los Poetas Muertos (1989), basada en la obra original de Nancy H. Kleinbaum, adaptada al cine por Tom Schulman y dirigida por Peter Weir.
“Carpe Diem: Vivid el momento. Coged las rosas mientras aún tengan color pues pronto se marchitarán. La medicina, la ingeniería, la arquitectura son trabajos que sirven para dignificar la vida, pero la poesía, los sentimientos, son lo que nos mantiene vivos”.
John Keating / La Sociedad de los Poetas Muertos
Carpe Diem, locución latina acuñada por el poeta Horacio, la cual significa Aprovecha el día, son las dos palabras clave transmitidas por el profesor John Keating (Robbin Williams), a sus alumnos del conservador colegio Welton en el año de 1959.
El modelo educativo tradicional es el que se aplica en el prestigiado instituto de alumnos provenientes de familias pertenecientes al nivel socioeconómico alto.
Tradiciones y ritos conforman la estructura del colegio Welton. Sus cuatro pilares son: “Tradición, Honor, Disciplina y Grandeza”, conscientemente tergiversados por los alumnos del profesor Keating a: “Travesura, Horror, Decadencia y Pereza”.
Los profesores son severos, rígidos, exigentes y de pensamiento conservador.
Los padres de los alumnos, también.
Las herramientas de enseñanza comunes en esta institución son los libros y el pizarrón. La concepción del maestro, el que dirige y enseña conforme al programa establecido.
Es el paradigma conductista el aplicado en este colegio.
La concepción del alumno: un ente pasivo.
Es obligación del mismo acatar las reglas y cumplir con la disciplina establecida. Cualquier falla en su comportamiento es castigado.
La preocupación primordial del alumnado son las notas escolares, no así el aprendizaje significativo.
En la gran mayoría de las intervenciones realizadas por los conductistas en el aula, los trabajos se orientan a fomentar en los alumnos la docilidad, el respeto a la disciplina impuesta y, por ende, la pasividad” (Winett y Winkler, 1972).
La memorización de los conceptos forma parte del programa de cada uno de los docentes con la excepción de uno, el profesor Keating, quien utiliza métodos en absoluto ortodoxos, remotamente apegados a los programas de estudio del colegio Welton.
Keating intenta educar a sus alumnos con valores opuestos a los de la institución. Está dispuesto a abrir las mentes de los adolescentes para inculcarles la libertad del pensamiento crítico y de ninguna manera las prácticas memorísticas.
De acuerdo con el paradigma psicogenético de Piaget, este profesor propicia el pensamiento formal en sus alumnos, los cuales están precisamente en la etapa del desarrollo idónea para estos fines.
Keating ofrece más que un pizarrón y textos, contenidos y elementos para ilustrar sus ideas. Los invita a arrancar las páginas de un libro, los lleva a los jardines para recitar poesías, los estimula para escribir, eleva su autoestima.
El maestro no sólo dirige, funge como mediador entre los contenidos y los alumnos. Ejerce su influencia en el desarrollo cognitivo de los alumnos, procesa el contenido y luego lo retransmite para que sea asimilado y no solamente memorizado (Hernández Rojas, 1998).
Keating intenta enseñar a los chicos a vivir la vida, que aprendan a mirar desde diferentes perspectivas. Los invita a visitar nuevos horizontes, a explorar y conocer. Apegado al paradigma psicogenético de Piaget, el maestro promueve el desarrollo psicológico y la autonomía del alumno.
Los métodos del profesor Keating son de corte psicogenético constructivista. De acuerdo a Lerner (1996), “las estrategias, las actividades y los procedimientos de enseñanza, en general, deberán estar encaminados a facilitar las actividades progresivas de reconstrucción del “saber a enseñar”.
Sin embargo, “tal trabajo de promoción y facilitación es difícil si no se cuenta con un marco de referencia constituido por el estudio minucioso de la psicogénesis de los distintos contenidos impartidos en la escuela” (Hernández Rojas, 1998)
El profesor Keating no tiene cabida en una institución de corte tradicional. Los alumnos adolescentes de este colegio, provenientes de familias tradicionales y de pensamiento conservador, malinterpretan la libertad que intenta inculcarles el maestro.
El dilema de la libertad se presenta para ellos incomprensible. No saben cómo vivir la vida y hacerse responsables de sus actos. Ellos actúan efectivamente motivados por el dinamismo del maestro, pero aún más por sus impulsos de adolescentes. No saben, no les han enseñado ni los han alentado antes a tomar las riendas de sus vidas.
Considero que esta malinterpretación de la libertad de vivir la vida es simbolizado en la película a través del suicidio de Neil (Robert Sean Leonard), quien al sentirse frustrado por la oposición de su padre a su anhelo de ser actor, opta por liberarse de las ataduras.
Desde mi punto de vista, no se deben mezclar dos modelos educativos en una sola institución, mucho menos cuando ésta es de corte conservador y, tanto maestros como contenidos curriculares, van en línea con un paradigma definido y solamente uno de los profesores comulga con un paradigma “liberal”.
Ni uno ni otro paradigma están bien o mal. Simple y llanamente los dos no caben en la misma institución. Al profesor Keating le faltó decir a sus alumnos que el ejercicio del libre albedrío y la razón van de la mano con la capacidad de anticiparse a, o asumir, las consecuencias.
Mi crítica en contra de las escuelas tradicionales estriba en mi repudio a la manipulación de las personas por por parte de gobiernos e instituciones por el temor al libre pensamiento.
Es de las instituciones que desalientan o no alientan el pensamiento crítico de las cuales surge el hombre mediocre, aquél que solamente cumple reglas, como cordero tras el rebaño, sin capacidad de razonamiento, análisis, síntesis y juicio crítico.
Una perspectiva diferente...
El maestro más querido...

lunes, 25 de abril de 2011

Los Perritos De Reserva

¿Estaré mal de la cabeza?

¿Tendré algún trastorno de la personalidad?

Tales cuestionamientos sobre mi estado de salud mental me los he autorrealizado desde hoy por la mañana cuando mi amiga Alexia me comunicó que no aguantó ver "Perros de Reserva", peli recomendada por mí, claro está.

Me explicó vía telefónica que no soporta los gemidos del policía atado a la silla y torturado por Mr. White y Mr. Orange.

Le contesté que lo fundamental de la cinta estriba en los diálogos, como en todas las películas de Quentin Tarantino, uno de mis directores favoritos.

Y bueno pues qué le vamos a hacer, sí me gustan las películas de "wackos", psycho killers y dementes.

Encuentro vasto material en este tipo de cine para complementar mis estudios de Psicología.

Me parece fascinante descubrir la psicología de los asesinos seriales, conocer la génesis de su psicopatología, saber cómo fueron sus orígenes, sus  familias o su orfandad, elementos primordiales para el desarrollo de su incapacidad para integrarse a la sociedad.

Amiga, ignora la sangre brotando a chorros, haz caso omiso a los gemidos de los personajes, no te atormentes por "la novia enterrada" viva en Kill Bill, ya no recuerdo si en Vol. 1 ó 2.

Diviértete con los diálogos, disfruta el humor negro de Tarantino, cómete unas palomitas y tómate una coca light.

Actores típicos de Tarantino films


Los matones de "Perros de Reserva", bien vestidos para hacer su chamba






lunes, 8 de febrero de 2010

Michi y Michi

Anoche tuve insomnio intermedio. ¿Y qué demonios significa eso?, estarás pensando. Pues bien, este tipo de insomnio es aquel en el que despiertas intermitentemente y logras dormir como tres horas, si bien te va.
No sé si tuve tal trastorno del sueño por algún tipo de problema de ansiedad o se trató simple y sencillamente del estrés dominguero por la pronta llegada del mentado lunes.
Sinceramente espero que se trate de este último y no de un trastorno de ansiedad manifestándose a través del insomnio.
El caso es que durante alguno de mis tantos madrugadores despertares de anoche, por alguna extraña razón, vino a mi en ese momento ocupadísima mente, un comentario que escuché alguna vez: "Mi vida durante la infancia fue color de rosa". Y luego vino a mi mente la contraparte a este comentario, el escuchado en otra ocasión, proveniente de otra persona: "La vida es una montaña de problemas".
"Ajá", me dije a mí misma anoche cuando estos pensamientos se atropellaban en mi cabeza: "Y yo, cuando era chiquita, creía que si tomaba con mi mano un enorme racimo de globos blancos volaría por el cielo y vería el mundo desde arriba".
Difiero de las aseveraciones de estas personas porque mi vida ha tenido matices, ni ha sido siempre rosa, ni se ha inclinado completamente hacia el lado oscuro de la balanza. En mi haber tengo un recuento de días que han ido de la gama del rosa más pálido al rojo más intenso, así como otros menos coloridos acercándose más a tonos sepia, similares a los del árbol taciturno que pintó Annie cuando se encontró sola, afligida y desesperada en la película "Más Allá de los Sueños" (What Dreams May Come, 1998).
Y como los pensamientos en la madrugada, y también no en la madrugada, brincan incansablemente de una idea a otra, recordé entonces la escena final de este filme, la cual me conmovió hasta la lágrima en el ojo, cuando Annie y Chris, almas gemelas, se vuelven a encontrar en este mundo, ahora en los cuerpos de una niñita y un niñito.
La chavita le comparte al chavito la mitad de su sandwich de peanut butter and jelly... "50/50" ó "michi y michi" como pienso yo deben ser las cosas entre dos que se aman en esta vida y por qué no... en quién sabe cuántas más...    

viernes, 4 de diciembre de 2009

El Encanto de los Wackos

Pero qué ganas de complicarme la vida... es viernes y en lugar de sentir la emoción del fin de semana que se acerca para poder levantarme más tarde y marmotear de lo lindo, estoy con la ansiedad que me provoca el examen de mañana. Sin embargo, tal ansiedad se entremezcla con la emoción generada de realizar algo que me satisface y me llena tanto como lo es aprender y entender más sobre el comportamiento humano. Yo debía haber estudiado psicología desde la primera vez, pero a veces la primera vez nos equivocamos o hacemos lo que en ese momento pensábamos era lo correcto. En fin, tampoco me arrepiento de haber estudiado Periodismo, pues las letras y la comunicación me apasionan tanto como los temas de la psique. Regresando al tema del examen, mañana toca el de la clase de Psicopatología I, una de mis materias favoritas. No sé por qué, y prefiero no descubrirlo : ) las perturbaciones de la mente siempre han llamado mi atención. Las películas de "wackos", por ejemplo, me fascinan. Las puedo ver una y otra vez y siempre encuentro una nueva frase, trauma, gesto, palabra, motivo inconsciente o huella de abandono que orillaron al psicópata, obsesivo compulsivo, esquizofrénico, paranoico, bipolar o delirante a realizar tal o cual acción. Por eso me gustan las películas de Tarantino -sus personajes son dignos de análisis-; me agradan casi todas en las que sale Jack Nicholson (One Flew Over the Cuckoos Nest, Mejor Imposible, Locos de Ira, El Resplandor, A Propósito de Schmidt, Las Brujas de Eastwick, Alguien Tiene Que Ceder); me parecen interesantes las de Woody Allen (como director o actor), sus guiones casi siempre están cargados de símbolos freudianos; me encanta el psicótico que interpreta Edward Norton en "La Raíz del Miedo"; me cautivan todas las de Hannibal Lecter, personaje digno de psicoanálisis. La lista es larga, un día nos vamos a tomar un café y platicamos más sobre este tema y sobre las películas de mafiosos que también me gustan. Algo que he notado en los filmes de la mafia es que los escritores no se quiebran mucho la cabeza... la palabra fuck en todas sus modalidades surge en 90% de los diálogos. Luego les cuento cómo estuvo el examen sobre la psicología de la anormalidad que cada día parece más normal para los que vivimos en una ciudad tan caótica como la de Mexicalpán de las Tunas.