domingo, 25 de septiembre de 2011

Qué Desconcierto

Ayer en la tarde me arreglé toda linda porque iríamos a El Lunario a ver a Karen Souza, cantante de jazz que coverea música pop.
Marco también se arregló, no tan todo lindo como yo, y fuimos por Alexia, quien aún se estaba secando su blonda cabellera cuando llegamos por ella a su casa.
Arribamos a la zona del Auditorio Nacional, estacionamos el coche y decidimos entrar a una tienda gourmet-bistro llamada "Senses", para comer algo antes de ir al concierto de la Souza.
Alexia y Marco pidieron sendos paninis, ella uno de salmón y él uno de arrachera.
Yo me apegué a mi dieta de la zona, ordené una ensalada citrus con queso de cabra.
Por cierto, he bajado 3 kg y estoy ENCANTADA porque hacía mucho tiempo que no bajaba de peso ni con chochos.
Regresando al relato de la noche de anoche....
Un lugar muy lindo este lugarcito llamado "Senses".
Sostuvimos una agradable charla sobre diversos temas y partimos de ahí a las 8.45 pm para llegar a tiempo a El Lunario.
Hace muchos años que no iba a este lugar.
La última vez que estuve ahí fue para presenciar un monólogo, de cuyo nombre no  me acuerdo.
Lo que sí recordaba de este recinto es que antes parecía un granero con paredes negras.
Ahora está convertido en un bar de atmósfera cálida, en el cual puedes tomarte unos drinks o comer algo mientras escuchas buena música.
Abrieron el concierto un cuate que tocaba la guitarra eléctrica y una chava con unos jeans padrísimos, con bordado de colores vivos y su guitarra acústica.
¡Muy bien ellos dos!
La niña con una voz estupenda y el tipo con una cabellera larga y lacia bastante cuidada.
Mi amiga y yo nos preguntamos cómo le harán los hombres de cabello largo para tenerlo tan bonito y sano.
¿Será la testosterona?
En cuanto terminó el dueto de guitarristas se apagaron las luces para dar entrada a la tan esperada presencia de la Karen Souza.
Abrió el pianista.
Minutos después, de la mano del baterista, entró la mujer rubia, alta, blanca blanca y muy delgada al escenario.
Sin mayor preámbulo comenzó a cantar.
Con una mano en el micrófono y el otro brazo cruzado, se paró al centro del escenario, pero volteada hacia la derecha, mirando al pianista.
El brazo cruzado todo el tiempo
Una mujer despeinada, desgarbada y jorobada cantaba sin ver al público, sino al pianista.
Antes de esta noche yo pensaba que la Souza era una mujer de gran presencia, atractiva y sexy, porque así luce en las fotos promocionales.
Y así fue como le vendí a Marco la idea, para que acudiera con más entusiasmo al concierto de una cantante que en su vida había escuchado.
Cuando la vi sobre el escenario sólo atiné a mirar a Marco con cara de "sorry zorrito".
La velada fue salvada por los músicos, un bajista con cara de dormido, pero bueno en lo suyo; el baterista y, por supuesto, el pianista.
La Souza tiene buena voz, pero debería concretarse a grabar discos.
Para mi gusto no tiene ni la presencia, ni la actitud, para cantar frente a un auditorio.
No se entregó, no contactó con las personas, cantó sin pasión, como por compromiso.
¡Ah qué mal sabor de boca me dejó!
Lo bueno es que tanto Alexia, Marco y yo lo tomamos con sentido del humor.
Mi amiga y yo nos acabamos a la güera y los tres disfrutamos de la caminata por Reforma en una noche de clima sumamente agradable.
No les recomiendo en absoluto a la Karen Souza.
Ella se siente diva, pero está muy, pero muy lejos de serlo.

Su chal de conejo en el recinto de calor infernal


Nada que ver en persona.



6 comentarios:

Alexia dijo...

Me encanta ser parte de tus relatos y tu vida, como dice la canción "contigo todo me sabe a canción". Creo que has sido muy educada en éste, porque la "Sosa" merecía más calificativos, pero ok, nunca hay que perder el estilo. Te faltaron algunos detalles chuscos y otros no tanto, pero me divertí mucho el sábado... y hoy leyendo tu blog. Gracias!!

Valentina dijo...

Y a mí también me gusta que tu formes parte de mis relatos y de mi paso por esta vida amiga Alexia. Sé que me faltaron más detalles, pero tampoco me la iba a acabar, como diciendo que su desconcierto duró a lo mucho una hora y que abandonó el escenario durante una canción de sus excelentes músicos para ir a cambiar su atuendo y salir con un vestido gris rata de muy mal gusto y un chal blanco de piel de conejo cuando el recinto era un horno. Gracias por dejar tu comentario en mi diván.

Alexia dijo...

Tienes razón, no digas nada de eso ;)

Valentina dijo...

No, como decir que traía un pobre conejo en la espalda y que algunas canciones las recitó :)

Héctor García dijo...

Estuve viendo unos videos y no me pareció tan sosa. Espero que no hayan pagado demasiado por los boletos...

¡Mejor suerte para la próxima!

Valentina dijo...

En los videos se ve interesante y guapa. Su problema puede ser timidez, tiene muy mala presencia escénica.
De cualquier forma valió la pena la experiencia, El Lunario es un lugar muy agradable, los guitarristas que abrieron el concierto me gustaron mucho y los músicos que acompañaban a la rubia sosa eran buenos.