lunes, 10 de octubre de 2011

Amor Del Bueno

Cuando era más joven que ahora, creía que los impulsos eróticos eran algo parecido al amor.
Con la pena, no ajena, sino propia, reconozco que en un súbito arranque de pasión podía decir "te quiero" o peor aún, "te amo".
Hace poco tiempo pensaba que el amor era un sentimiento cuya génesis eran los latidos del corazón acelerado.
Alguna vez, hace muchos años, llegué a tener la creencia de que unos ojos bonitos o una sonrisa agradable eran suficientes para amar al otro.
Cuán equivocada estaba.
El amor, no solamente el que se siente por la pareja sino por los semejantes, por los animales, las plantas y el planeta tierra, no es cuestión de simples pulsiones y compulsiones.
El acto de amar es una decisión.


Yo decido amarte a ti, a mi pareja, a mi familia, a los animales y al mundo en el que vivo.
Yo me comprometo contigo, con mi pareja, con mi familia, con los animales y con el mundo en el que vivo.
Yo me hago responsable de respetarte a ti, a mi pareja, a mi familia, a los animales y al mundo en el que vivo.
Yo me amo primero a mí misma y estoy en el proceso diario de conocerme a conciencia.

No puedo amar a otros cuando no me amo a mí primero.
Si no me conozco a mí misma, ¿cómo voy a conocerte a ti, a mi pareja, a mi familia, a los animales y al mundo en el que vivo?
Es imposible amar sin conocer al otro, sin amarse a una misma.
Como bien apunta Erich Fromm: "El amor es una preocupación activa por la vida y el crecimiento de lo que amamos, tal y como es".
Sin aceptación del otro, tal y como es, no existe amor.
Y una más: sin libertad no puede haber amor.
Hoy yo decido amar, me comprometo; doy, prodigo cuidado; respeto y procuro conocer a los objetos de mi amor.

Bibliografía: El Arte de Amar (1959) de Erich Fromm. Ed. Paidós


7 comentarios:

Angel Mauricio Martín dijo...

¡Hola!
Me encantó tu escrito. Es muy cierto lo que dices. Además, es justo el tema para el retiro de este fin de semana.
Si no nos conocemos no podemos amarnos. El autoconocimiento y amor a uno mismo es básico.
Y así como lo redactas dejas mucho para pensar. Es una reflexión interesante que pocas personas comprenden, ya que lamentablemente sólo nos han enseñado el lado rosa de la vida...
Un abrazo, Valentina.

Valentina dijo...

Hola Mauri,
Gracias por compartir tus comentarios en mi diván.
Tienes razón, la mayoría de las personas han aprendido que el amor es color de rosa no una actividad que se trabaja.
Un abrazo para ti también.

Anónimo dijo...

Saludos Valentina,
Es muy cierto lo que escribes, pero quisiera agregar que además, por el otro lado, muchos pensarán que el amor es una labor diaria de dar, dar y dar hasta que duela.
Pero éste tampoco es el rollo, las personas que se desgastan dando más de sí, al final terminan perdiendo y generalmente no son correspondidas.
Considero que debe de existir un equilibrio entre lo que se da y lo que se recibe y tal cual lo escribes es importantísimo amarse uno mismo para que la balanza no se vaya hacia el otro lado.
Algo increíble que se está viendo últimamente es que muchas personas que llevan mucho tiempo amándose se están separando. Incluso con nuestros padres se ve este fenómeno. Personas que han vivido más de 20 años juntas terminan separándose.
¿Cuál será la fórmula perfecta?
Yo pensaba que era la edad y la experiencia adquirida, pero con este nuevo fenómeno ya no sé quién tiene la razón o cuál es la fórmula correcta para mantener una relación amorosa eterna...
Alguna vez le comentaba a un familiar que por lo general,con los hermanos o los padres, se da un efecto de amor incondicional, aunque no exista empatía o no se tenga una relación perfecta.
¿Por qué entonces con la pareja no nos permitimos "aguantar" o buscar opciones antes del fracaso? ¿Podrá ser que como la pareja al fin de cuentas es una elección de nosotros, consideramos que tenemos el derecho de desecharlo cuando se nos dé la gana? ¿Y con la familia directa como que la consideramos es un designio "divino"?
A lo mejor por eso el amor por la familia se preserva a pesar de lo que sea.
Saludos Valentina y gracias por compartir tus pensamientos y exponerlos al juzgado más terrible que existe... ja ja ja

Valentina dijo...

Mi querido anonymous,
No hay fórmula perfecta para el amor.
Tal vez el infortunio amoroso puede descansar en una mala elección.
Si la elección de la pareja no ha sido la adecuada, aunque apliques cada una de las fórmulas de Fromm o del autor que sea, la relación no funcionará porque se apoya sobre arenas movedizas.
Las generaciones anteriores a la nuestra "aguantaban", como dices, por prejuicios. El divorcio no era opción. Ser divorciado, pero sobre todo divorciada, era un estigma. Te marcaba frente a la sociedad.
En esas generaciones, como las de nuestros padres, considero que no siempre eligieron correctamente, sólo "aguantaron" por no alterar el status quo.
Y como bien dices, la familia nos ha sido dada, no estoy segura si por "designio divino", pero ahí está y por ende procuramos preservar el amor y las relaciones con los miembros que la conforman.
En cuanto a la exposición de mis pensamientos al juzgado más terrible que existe, a eso le entramos quienes amamos escribir y nos atrevemos a publicar nuestros sentimientos o creencias en cualquier medio disponible al público en general.
Gracias por tus comentarios y por visitar mi diván.
Saludos para ti también.

Valentina dijo...

Anonymous, me faltó acotar que tienes razón... no se trata de dar sin recibir hasta que duela. Debe haber un balance para que la relación sea sana.

Héctor García dijo...

Creo que esto ya te lo había comentado, pero lo reitero. Este es el tipo de enseñanza que debería darse a los niños/adolescentes. En esas etapas de vida la mayoría nos enfrentamos al mundo sin tener idea de lo que es una relación, sobre cómo manejar nuestras emociones y pasamos por el camino difícil que lleva, en muchos casos, a situaciones indeseables y posiblemente evitables. Creo que debemos pasar el mensaje a las nuevas generaciones. ¡Saludos!

Valentina dijo...

Hola Héctor, sí debería haber mayor difusión sobre estos temas y otros más que no he puesto en esta mesa, por ejemplo, la alta responsabilidad que implica ser padre o madre. Gracias por tus comentarios dejados en este diván.