martes, 25 de octubre de 2011

De La Teoría A La Práctica

Ayer por la tarde mi prima Yolanda, mejor conocida como Yuyi, compartió conmigo un artículo publicado en ELPAIS.com, titulado "Más práctica y menos teoría".
Para no hacerte el cuento largo, relata la noticia de una mujer de 63 años y su esposo, un hombre de 72 años de edad, quienes se registran en un motel. Llevan consigo sogas en lugar de equipaje. Se han alejado de "eros", han elegido el suicidio. La mujer había escrito una veintena de libros sobre la felicidad y la esperanza. Era conocida como "la sacerdotisa de la felicidad".
Esta noticia me llevó a reflexionar, entre otras cosas, sobre esos mensajes positivos que posteamos y leemos en Face Book, por ejemplo.
¿Cuántos de quienes escribimos o leemos esas citas sobre cómo vivir sin odio y con más alegría realmente llevamos a la práctica actitudes positivas?
Lo más posible, o real, desde mi punto de vista, es que los pensamientos y actitudes optimistas mueren en el intento, se quedan en la teoría.
Y es que no es fácil llevar a la práctica actitudes más humanas con nosotros mismos y extenderlas hacia los demás.
Vivimos en un mundo indiferente a la violencia, a la agresión, a la miseria y sufrimiento del otro.
Se está haciendo costumbre observar, escuchar o mirar actos de maldad realizados por seres humanos no humanos.
En cuanto al dolor del alma, te aseguro que no es asunto de remedios simplistas.
En mi vida he sufrido infinidad de formas de dolor físico.
Mi umbral del dolor es una grieta del tamaño de las Barrancas del Cobre.
Cuando anduve en la búsqueda de procrear, fui sometida a innumerables procedimientos parecidos a las formas de tortura medievales.
Durante seis meses, antes que me practicaran la histerectomía, padecí dolores posiblemente parecidos a los del parto.
He experimentado el dolor de una extracción molar, procedimiento salvaje con todo y los avances de la ciencia médica.
La ingesta de medicamentos para paliar el dolor pélvico me provocó irritación en el esófago.
Estuve cerca de  seis días sin poder pasar alimento sólido. Hasta las papillas se hundían en mi garganta cual cuchillos afilados.
Dolores han venido y se han ido.
Todo tipo de analgésicos han contribuido a paliarlos.
Pero el dolor del alma no hay remedio que lo quite.
No basta con un "échale ganas".
¿Echale ganas?
A ver, ponte en mis zapatos y trata de comprender de dónde surge este dolor.
Imposible identificar el origen con una radiografía.
Ni la terapeuta más experimentada lo erradica fácilmente.
Y pensar que abunda tanto charlatán en los consultorios de psicólogos.
Esos seudopsicólogos que se atreven a dar y regalar recetas caseras o remedios exprés para ponerte nuevamente en marcha.
¡No!
El dolor del alma toma su tiempo. A veces su tiempo largo.
Tampoco se va leyendo libros sobre cómo ser feliz, mucho menos escuchando a esos oradores que hablan de la esperanza como si se tratara de vender cacahuates.
Los antidepresivos son una muleta mas no el remedio.
Las raíces del dolor emocional son demasiado profundas.
Y tal vez por ello esta pareja no pudo llevar a la práctica los remedios de la mujer para encontrar la felicidad.
Yo sostengo una lucha diaria contra la tristeza.
Cada día me levanto de la cama y salgo a la vida.
Pero es un trabajo diario.
Y no hay teoría que me cure.
Lo que hago es practicar, practicar y practicar el arte de vivir.
El arte de amar.
El arte de amar la vida.


10 comentarios:

Yuyi dijo...

Lily querida, no sabes cuánto me conmovió lo que escribiste en tu blog. Se necesita mucho valor para hacerlo. Yo aún no encuentro el suficiente para dar mi testimonio por escrito. Quizá me resisto para no sentirme enferma,aunque hace tiempo que acepté que mi cabeza está en problemas. Aún así, me las arreglo para ser feliz, y sé que tú también. Porque eres una persona tan hermosa que la peor depresión ciclotímica no podrá derrumbarte. Al menos, no para siempre.

Te quiero muchísimo,
Yuyi

Valentina dijo...

Querida prima, para mí ha sido catártico escribir sobre mis dilemas emocionales. Los expongo como son, sé que muchas personas podrían estar viviendo una situación similar. Cuando leemos que a otros les pasa nos sentimos menos solos.
Te quiero mucho y gracias por dejarme esta nota en mi diván.

Yuyi dijo...

Espero que haya entrado mi comentario anterior; pero si no, sólo reitero cuánto te admiro por escribir acerca de las sombras que te rodean, como me rodean a mí, y cuánta cercanía contigo siento ahora.

Con mucho cariño, nuevamente,
Yuyi

Valentina dijo...

Sí entró tu comentario anterior. Todos tenemos una historia. Un amigo me decía que a veces estas historias convergen. Y tiene razón.
Es menester que nos sentemos un día a platicar. Tenemos más en común de lo que quizás pensábamos.
Que tengas un buen día Yuyi.

Anónimo dijo...

Anonymous.
Sin palabras y sin aliento Valentina!.. que dolor y que impresión al leer lo que escribiste.
Yo creo que has visto a muchos expertos en la materia, entonces mis palabras de animo a lo mejor quedan sin sentido. Al verte y leerte muchas veces me reflejas una persona llena de vida. Yo creo que es parte del precio que tienes que pagar por ser una persona que estas vinculada con una cuestion artística. Es posible que los escultores, pintores, musicos y al igual que los escritores tienen una sensibilidad desbordada y desgraciadamente al igual que tienen momentos sumamente alegres, divertidos y llenos de vida; también se sumergen en infiernos vivientes cuando estan en el polo opuesto. Lo único que te puedo decir es que muchas veces nos llenas de vida con tus anecdotas, comentarios, escritos y demás... Y yo creo que tarde o temprano la vida te lo tiene que retribuir de forma positiva.
Un saludo sincero

Anónimo dijo...

Sin palabras ¡y sin aliento Valentina! Cuánto dolor e impresión leer lo que escribiste.
Yo creo que has visto a muchos expertos en la materia, por tanto, mis palabras de ánimo quizás resultan sin sentido.
Al verte y leerte muchas veces me reflejas a una persona llena de vida.
Yo creo que tus momentos de dolor son parte del precio que se paga por ser una persona vinculada con una cuestión artística.
Es posible que los escultores, pintores, músicos y escritores tengan una sensibilidad desbordada y, desgraciadamente, así como tienen momentos sumamente alegres, divertidos y plenos de vida, también se sumergen en infiernos vivientes cuando están en el polo opuesto.
Muchas veces nos llenas de vida con tus anécdotas, comentarios y escritos.
Tarde o temprano la vida te lo tiene que retribuir de forma positiva.
Un saludo sincero.

Valentina dijo...

Mi querido o querida anonymous, me elogia me consideres una persona vinculada con cuestiones artísticas. Gracias.
Es cierto que cuando me voy a las profundidades del dolor del alma mi espíritu creativo despierta y se desborda, no paro de escribir y las ideas suben pronto a mi cabezas y de ahí a mis dedos ansiosos por plasmar los sentimientos.
Tengo días buenos y días malos, como todos, pero los días malos son fuente de inspiración... así como lo son también los días felices.
La vida me ha tratado bien, con todo y sus vicisitudes. No me puedo quejar... al contrario, estoy muy agradecida...
Te mando un abrazo, quien sea que tú seas.

Valentina dijo...

Persona anónima: tus palabras sí tienen sentido. Gracias.

Héctor García dijo...

¡Caray Valentina! Esta nota sí me ha parecido FUERTE. No sólo por el tono que usas contra la ligereza con la que a veces se toma el concepto de la felicidad, sino por el impacto que me ha causado conocer un poco sobre el dolor que te ha tocado vivir.
Imagino que esos dolores físicos han sido un verdadero martirio, pero el hecho de que el dolor de tu alma es aun más profundo, me ha dejado pasmado.
Creo que eres muy valiente al dejarnos ver esta parte de ti, la cual probablemente pocos conocen, y permitirnos ser parte de tu catársis.
Estoy seguro que vas por buen camino hacia tu recuperación y que todo lo que estás viviendo te hará una persona con profundo conocimiento de ti misma.
Asimismo, considero que al ejercer como psicóloga, profesión que implica ayudar a los demás, te ayudará también en este proceso. Estoy muy orgulloso de haberte encontrado.
¡Saludos!

Valentina dijo...

Gracias por tus palabras, Héctor.
Es una práctica diaria el arte de vivir. Cada día voy mejor. Mi propio análisis (no autoanálisis, aclaro), me está ayudando sobremanera a conocerme. Cada día soy más fuerte. El dolor físico y del alma ha contribuido en buena medida a ayudarme a ser quien soy.
Sé que a veces lo que aquí escribo es muy personal, pero muy catártico también. Y si a alguien ayudo al relatar mis experiencias, qué mejor.