Lo que te voy a platicar el día de hoy en este espacio no es nada nuevo, de esto ya han hablado, desde hace muchos años, los estudiosos del comportamiento humano, entre ellos Sigmund Freud.
En mi caso en particular, estoy llegando a la posible conclusión que mis dilemas existenciales radican en mi insaciable deseo, para bien y para mal.
Y no pienses que estoy refiriéndome solamente a las cuestiones sexuales, hago alusión aquí a algo más que eso, mi discurso no se enfoca meramente a los impulsos humanos básicos.
Me refiero a esos deseos que han sido el motor impulsor para estar justo en el lugar en el que hoy me encuentro.
Me refiero a esos deseos que una vez realizados generan otros nuevos.
Me refiero a esos nuevos deseos que siempre vienen acompañados de expectativas cada vez más altas.
En mi larga lista de deseos han figurado de diversas variedades.
Por supuesto he tenido, tengo y tendré deseos por las cosas materiales, sería poco honesta si te dijera que las frivolidades no van con mi persona.
También he tenido, tengo y tendré deseos de aprender más, conocer más, investigar más. Espero y deseo nunca conformarme con lo ya leído, visto o experimentado.
En mi extensa lista de deseos ha estado siempre el de encontrar el verdadero amor.
He deseado ser exitosa en el terreno profesional, he deseado recorrer caminos felices, he deseado visitar lugares lejanos, he deseado ser más asertiva.
Mis conflictos emocionales se presentan cuando ya satisfecho un deseo surgen de mi interior nuevos deseos.
Si ya tengo la casa que deseaba, por ejemplo, ahora deseo una más grande.
Si ya leí ese libro que busqué con tanto afán ahora me nace el deseo de encontrar uno nuevo que me represente un reto.
Si ya me maravillé con la vista de las Barrancas del Cobre ahora surge en mi corazón el deseo de explorar otras montañas.
Si ya he encontrado el verdadero amor ahora deseo que éste crezca y no se acomode en la tumba de la rutina.
Si se han cumplido varios de mis sueños ahora sueño con nuevos sueños.
Y así podría continuar infinitamente con mis listas de deseos cumplidos y de los que ahora deseo que se cumplan.
Y en mis momentos de introspección he llegado a la posible conclusión que mis dilemas existenciales radican precisamente en mi incesante desear y por mi insaciable desear no lograr obtener satisfacción como diría el buen Jagger.
No me he tomado el tiempo de pararme justo donde estoy aquí y ahora, mirarme en un espejo y agradecer a la vida y al universo por haberme cumplido casi todos mis deseos...
Y digo casi porque sólo uno fue el que la vida no me otorgó...
Mi deseo de dar vida a otro ser humano.
Y es que no se puede desear todo en la vida ¿cierto?
miércoles, 10 de agosto de 2011
martes, 9 de agosto de 2011
Los Porqués de Amarte Arte
Hoy comparto contigo una reflexión sobre la relevancia del arte en nuestra vida. Se trata de una tarea que hice para la materia "Formación Profesional, Cultura y Arte".
Por naturaleza los seres humanos necesitamos de otros seres humanos para sobrevivir, pero sobre todo,
para ser humanos.
Aprendemos el lenguaje, usos y costumbres mediante la convivencia con otros de nuestra especie.
La comunicación verbal es vital para entendernos y para algunos se convierte en imperiosa
la necesidad de expresar nuestro sentir a través de medios
diferentes a los de la palabra hablada.
Algunas formas de arte son
el vehículo mediante el cual podemos expresar nuestras emociones a otros seres humanos.
A través de la expresión artística también podemos percibir la sensibilidad de otros, comprender sus emociones de alegría o melancolía.
Mediante el arte se hace posible transmitir u observar la idea de la belleza o del lado oscuro de las cosas
que interesan al humano.
Estoy convencida que
mediante las diferentes manifestaciones del arte nuestra vida se enriquece, se desarrollan habilidades a veces desconocidas, se estimulan conexiones sinápticas.
La expresión artística o
la admiración del arte propio o ajeno, contribuye a exaltar la imaginación, invita a la reflexión, a la introspección, a manifestar nuestras opiniones.
Mediante la
contemplación de una obra pictórica, el disfrute de una película, la lectura de un poema, o la
escucha en paz y en calma de esas notas musicales que nos llegan al corazón, es
posible asociar ideas, activar nuestra mente y comunicarnos a un nivel más profundo con otros seres
humanos; nos da pie a conversar sobre asuntos menos triviales y más enriquecedores para el
alma.
En cuanto a mi formación
personal, el arte ha estado siempre presente en la forma de la literatura, la
música, el cine y la fotografía.
La literatura me ha
abierto ventanas a mundos que de otra forma yo no conocería, a culturas
diferentes a la mía, a todo tipo de personalidades y a otros tiempos y
espacios.
La música ha estado
presente en mi vida desde que tengo memoria. Primero fue a través de mis padres, luego por medio de mis grupos de amistades en la escuela o por la influencia de personas que han dejado huella en mi vida, como este profundo gusto que tengo por la música, por ejemplo.
Por amor a la música
de varios géneros, particularmente jazz, blues, soul, rock, clásica y
pop he conocido de situaciones que atormentan o magnifican la vida del ser humano.
Es a través de la música que a veces alegro mis sentidos y descubro situaciones ajenas
a mi vida. Es la música quien también me acompaña en los momentos oscuros de mi existencia.
El cine es otro amigo que ha
estado en mi vida desde mi más tierna infancia. A través de las proyecciones en
la pantalla he conocido lugares lejanos, a los personajes buenos de la historia y a la bruja del cuento. He accedido a costumbres y
épocas remotas.
Muchas películas me han gustado por su guión, otras por su edición, por la música, por los actores, las escenas, los diálogos, la dirección y
la fotografía.
Hay cintas en las que he disfrutado las fotografías más espectaculares.
Y bueno, de ahí se desprende mi cariño por otra amiga a la cual le tengo alta estima, la fotografía.
La primera carrera
profesional que estudié fue la licenciatura en Periodismo. Ahí cursé una
materia en la que aprendí un poco sobre la fotografía.
Me gusta retratar
rostros, captar las expresiones del ser humano, inmortalizar sus emociones a
través de lo que veo por la lente de mi cámara.
No me considero una buena fotógrafa pero es un pasatiempo que realizo por amor al arte.
Y hablando nuevamente de arte, éste ha contribuido de manera importante para mi formación profesional.
Los pocos años que ejercí como periodista el
conocimiento y apreciación por la literatura, la música, el cine y la fotografía me
sirvió de gran apoyo para desempeñar el oficio.
Con el tiempo cambié de
giro y entré a trabajar a una empresa que se dedica a la producción y
distribución de tarjetas de felicitación.
En esta empresa yo era la encargada del Departamento de
Planeación de Producto y me tocaba seleccionar las imágenes o diseños de las
líneas de tarjetas que lanzaríamos al mercado para Navidad, San Valentín, Día
de las Madres y Día del Padre, así como las de toda ocasión para celebrar los Cumpleaños, Aniversarios, Bodas, Nacimientos de Bebés y otros rituales acostumbrados por el ser humano.
Ahora me dedico a estudiar la licenciatura en Psicología y pretendo un día dedicarme a la Psicología Clínica.
Estoy convencida que el
conocimiento en artes plásticas, música, literatura, cine y foto será un buen aliado para mí.
Lo sé porque actualmente estoy en psicoterapia y mi analista recurre en ocasiones a ejemplos de personajes míticos o arquetípicos, a características psicológicas de personajes del cine y de la literatura para ayudarme a darle forma a los fantasmas de mi psique.
Y bueno, después de esta reflexión sobre la importancia que ocupa la expresión artística para el ser humano, me parece que en nuestro
país no hay suficiente difusión del arte y la cultura, o si la hay se concentra en las ciudades más grandes y en ciertas zonas o colonias de tales ciudades.
Es una pena que así sea... esperemos que eso, entre otras cosas, alguna vez puedan cambiar.
lunes, 8 de agosto de 2011
La Mala Influencia
A quienes nos gusta comunicarnos por medio de la palabra escrita, me atrevo a decir nos es prácticamente imposible no hablar de nuestros propios sentimientos, sobre todo cuando éstos andan deambulando por los laberintos más oscuros. Es entonces cuando nuestros demonios internos más invitan a escribir.
La tristeza es, lamentablemente para mí, una amiga de ésas que una madre calificaría como mala influencia. Esta amigamalainfluencia me acompaña desde hace varios años.
Yo no la invité a entrar en mi vida, entró solita por alguna puerta que olvidé cerrar con llave.
Se instaló cómodamente y ha estado ahí por mucho tiempo.
A veces se va por una temporada larga, luego regresa para quedarse un par de días, en ocasiones ha estado ausente por varios meses, pero siempre retorna a mi casa. Nunca tengo la certeza de los días que se quedará.
El año pasado me hartó.
Le compré sus zapatillas de ballet y la mandé de puntitas derechito a la chingada.
Por primera vez me permití recurrir al uso de antidepresivos para combatirla.
Y fue como un acto de magia.
Al cabo de tres semanas la maldita tristeza partió con todo y sus zapatillas de ballet.
Fui tan feliz cuando se largó.
Durante varios meses anduve muy contenta, sin ese nudo en la garganta atorado, sin la angustia del miedo al mismo miedo.
Pude dormir más de seis horas seguidas sin despertarme para pensar en cosas que al día siguiente no recordaría; se me quitaron las ojeras de vampira, recuperé un poco de energía.
Me di cuenta que antes de los chochos le daba importancia a los asuntos más triviales, comprendí que la vida no es tan complicada como una se la hace.
Hubo un día que consideré prudente decirle adiós a los chochitos.
Pensé que yo ya estaba preparada y equipada para nunca más dejar entrar a la pinche tristeza a mi casa.
Pero a los dos meses de haber abandonado el medicamento, me dieron ganas de llorar por los rincones, como la muñeca fea de Cri Cri.
Otra vez sentí ese nudo en la garganta, el sabor amargo en el esófago, la ansiedad que obliga a cerrar los puños.
Y me vi en la necesidad de volver a usar los antidepresivos.
Sin embargo, al parecer la pinche tristeza se ha hecho inmune a la paroxetina. La muy perra, sin ofender a los canitos y canitas, insiste en hacerse presente.
Ahora se me apareció en forma de llanto incontrolable.
Inconsolable estoy aunque el mundo me diga que lo tengo a mis pies.
La tristeza es, lamentablemente para mí, una amiga de ésas que una madre calificaría como mala influencia. Esta amigamalainfluencia me acompaña desde hace varios años.
Yo no la invité a entrar en mi vida, entró solita por alguna puerta que olvidé cerrar con llave.
Se instaló cómodamente y ha estado ahí por mucho tiempo.
A veces se va por una temporada larga, luego regresa para quedarse un par de días, en ocasiones ha estado ausente por varios meses, pero siempre retorna a mi casa. Nunca tengo la certeza de los días que se quedará.
El año pasado me hartó.
Le compré sus zapatillas de ballet y la mandé de puntitas derechito a la chingada.
Por primera vez me permití recurrir al uso de antidepresivos para combatirla.
Y fue como un acto de magia.
Al cabo de tres semanas la maldita tristeza partió con todo y sus zapatillas de ballet.
Fui tan feliz cuando se largó.
Durante varios meses anduve muy contenta, sin ese nudo en la garganta atorado, sin la angustia del miedo al mismo miedo.
Pude dormir más de seis horas seguidas sin despertarme para pensar en cosas que al día siguiente no recordaría; se me quitaron las ojeras de vampira, recuperé un poco de energía.
Me di cuenta que antes de los chochos le daba importancia a los asuntos más triviales, comprendí que la vida no es tan complicada como una se la hace.
Hubo un día que consideré prudente decirle adiós a los chochitos.
Pensé que yo ya estaba preparada y equipada para nunca más dejar entrar a la pinche tristeza a mi casa.
Pero a los dos meses de haber abandonado el medicamento, me dieron ganas de llorar por los rincones, como la muñeca fea de Cri Cri.
Otra vez sentí ese nudo en la garganta, el sabor amargo en el esófago, la ansiedad que obliga a cerrar los puños.
Y me vi en la necesidad de volver a usar los antidepresivos.
Sin embargo, al parecer la pinche tristeza se ha hecho inmune a la paroxetina. La muy perra, sin ofender a los canitos y canitas, insiste en hacerse presente.
Ahora se me apareció en forma de llanto incontrolable.
Inconsolable estoy aunque el mundo me diga que lo tengo a mis pies.
lunes, 1 de agosto de 2011
Trocitos de Pastel
Empieza el octavo mes del año y en Mexicalpán de las Tunas experimentamos un verano fresco y lluvioso, como siempre.
En los días nublados me siento melancólica, mas no siempre ha sido así.
Cuando estaba en mis 20's me fascinaba la lluvia y también pensaba que la felicidad consistía en entrar a un lugar mágico caminando bajo un arcoiris escoltado por pilares de colores.
Ahora prefiero mucho más el sol y pienso que la felicidad
se parece a trocitos de pastel
que se pueden comer un día sí y otro tal vez no.
Estos trocitos de pastel no son jamás del mismo sabor, forma o textura.
A veces son muy dulces, otras ocasiones agridulces y otro día pueden ser de chocolate amargo.
Estos trocitos de pastel a veces son cuadrados, otras ocasiones triangulares y otro día pueden ser tan sólo un bocado.
A veces son muy suaves, otras ocasiones son crujientes y otro día pueden ser muy duros.
La felicidad es ahora para mí como un trocito de pastel que me impregna de gozo, paz mental, tranquilidad, equilibrio y salud emocional.
En los días nublados me siento melancólica, mas no siempre ha sido así.
Cuando estaba en mis 20's me fascinaba la lluvia y también pensaba que la felicidad consistía en entrar a un lugar mágico caminando bajo un arcoiris escoltado por pilares de colores.
Ahora prefiero mucho más el sol y pienso que la felicidad
se parece a trocitos de pastel
que se pueden comer un día sí y otro tal vez no.
Estos trocitos de pastel no son jamás del mismo sabor, forma o textura.
A veces son muy dulces, otras ocasiones agridulces y otro día pueden ser de chocolate amargo.
Estos trocitos de pastel a veces son cuadrados, otras ocasiones triangulares y otro día pueden ser tan sólo un bocado.
A veces son muy suaves, otras ocasiones son crujientes y otro día pueden ser muy duros.
La felicidad es ahora para mí como un trocito de pastel que me impregna de gozo, paz mental, tranquilidad, equilibrio y salud emocional.
miércoles, 27 de julio de 2011
Descansa Sin Dolor
El dolor debe haber sido punzante y abismal.Y su origen debe haber estado en las profundidades de su inconsciente.
La rabia debe haber sido contenida por mucho tiempo.
Hasta que salió como válvula de escape en forma de relaciones destructivas.
Hasta que estalló por medio de la desinhibición de las drogas y el alcohol.
Hasta que salió en la forma de la anorexia.
En algunas de sus canciones dejaba entrever lo sórdido de su existencia.
Me imagino que tanto dolor era insoportable.
Ni las drogas, ni el alcohol, ni el hambre podían sofocarlo.
Era ella o el dolor.
Y optó por acallar la angustia.
Pero al hacerlo suprimió también su voz.
Descansa sin dolor, Amy Winehouse.
viernes, 22 de julio de 2011
¿Cómo Las Prefieren Ellos?
¿Voluptuosas, delgadas, rubias, castañas, morenas, sexosas, trashy o classy?
Ayer publiqué la lista de los galanes de antaño que me parecen atractivos sin importar cómo sean sus valores y virtudes.
Hoy comparto contigo fotografías de algunas mujeres de antaño que podrían representar lo voluptuoso, lo sexy, lo vulgar o lo elegante.
Julie Cristie, me parece hermosa sin caer en los extremos. Tal vez Warren Beatty me diría que me equivoco pues seguro la consideraba definitivamente sexy... él moría de amor, o de deseo, por esta chica rubia.
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| A mí me pareció muy bonita en "Dr. Zhivago" y nada bella en "El Cielo Puede Esperar" |
Alguna vez un amigo me dijo que para comprobar la belleza de una mujer había que verla salir de la piscina...
La Deneuve es eternamente guapa y classy...
| ¡Maldición!, la Welch se ve hermosa por donde la mires. |
La Deneuve es eternamente guapa y classy...
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| Sigue siendo bella de día hasta ahora. Ella envejece con dignidad. |
Sophía Loren, tal vez no es muy elegante y me imagino que eso no le importaría a muchos caballeros...
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| Otra de las actrices que ha ido adaptándose a cada etapa de su vida. Es actualmente una mujer guapa y distinguida. |
Audrey Hepburn, símbolo de la belleza clásica y elegante
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| Le queda bien lo que se ponga. |
Supongo que muchos habrán querido ser el agente 007...
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| Ursula Andress, voluptuosa y sexosa en la escena donde sale del mar ataviada en su bikini blanco. |
Una femme fatale, Gina Lollobrigida
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| La chica mala fantasía de muchos. |
Una fea muy sensual... ok, ok, a lo mejor a ustedes, caballeros, no les parece fea en absoluto...
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| Brigitte Bardot no ha envejecido nada bien, nada bien... |
Ann-Margret fue otra que robó muchos corazones...
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| Era la niña buena que podía ser muy mala... Rita Hayworth, símbolo sexual de cabellera pelirroja... |
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| Haz la prueba, mira a tu interlocutor a uno de sus ojos, lo impactarás con tu mirada... |
Liz Taylor tuvo su época de bella y cuando ya no lo fue tanto, pues siguió arrasando con los galanes...
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| No, pus con razón traía al Richard Burton pateando chayotes sin zapatos... |
El sex symbol más comercial de la historia no podía faltar en esta lista...
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| Para mi gusto overrated... |
Elsa Aguirre, una mujer hermosa que también ha sabido mantenerse guapa
con el paso del imperdonable tiempo...
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| Elegante y distinguida. |
No podía faltar la Doña, bella con todo y su histrionismo...
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| Para ella la mayoría de las mujeres eran "bonitillas", les faltaba lo que a ella para ser consideradas bellas en toda la extensión de la palabra. |
Y todo iba bien, mujeres voluptuosas, con curvas y redondeces donde deben ser,
hasta que llegó la Twiggy y le dio en la madre al concepto de belleza femenina...
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| Por el amor de Osho, denle algo de comer a esta pobre... |
jueves, 21 de julio de 2011
¿Hombres Buenos o Aventureros?
En esta tarde nublada y fresca en la ciudad más grande del mundo, escuchando un rico jazz a través de 107.9 FM, se me ha antojado platicarte de los galanes de cine.
Pero no de esos seudoguapos del cine actual, sino de los auténticos galanes de la pantalla grande, de aquéllos que lucían perfectos incluso cuando salían a comprar el periódico al puesto de la esquina.
No sé si son hombres buenos o aventureros, lo único que sé es que sus atributos físicos son incuestionables e inconmensurables.
De sus virtudes y valores hablaremos otro día.
Pero no de esos seudoguapos del cine actual, sino de los auténticos galanes de la pantalla grande, de aquéllos que lucían perfectos incluso cuando salían a comprar el periódico al puesto de la esquina.
No sé si son hombres buenos o aventureros, lo único que sé es que sus atributos físicos son incuestionables e inconmensurables.
De sus virtudes y valores hablaremos otro día.
Uno de mis favoritos es Cary Grant...
| Varonil, facciones angulosas, bien vestido... |
Paul Newman es uno que me parece fue, sin duda, un niño bonito, con ojos hermosos...
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| Ojos que invitan a lo que se te ocurra... |
Marlon Brando se desconfiguró con el paso de los años,
pero en sus tiempos mozos sabía enloquecer a las mujeres...
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| El niño malo que invita a hacer algunas travesuras.... |
Tony Curtis, su belleza era admirable...
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| Para ir al cine y luego a ver a dónde... |
Tyrone Power robaba el aliento...
| ...por mí que me robara el aliento y algo más... |
Rock Rudson... no importa... era guapo...
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| Con esta cara se le perdona lo que sea... |
Los güeritos no me gustan tanto, pero con Robert Redford haría una excepción...
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| Así, con todo y la barba de tres días... |
Y pues el Clint Easwood también tenía lo suyo...
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| Un poco flacuchis para mi gusto, pero se me antoja sexy |
Otro galán imprescindible en esta lista es el buen Sean Connery...
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| Su nombre era Bond... James Bond |
Burt Lancaster me parece de esos feos atractivos...
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| Nada mal... nada mal |
Y creo que Kirk Douglas era muy sexy, mucho más que el hijo, nada atractivo a mis ojos...
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| Bien vestido, hasta se nota que huele a una deliciosa loción... |
Robert Taylor era el bonitillo con el que sería agradable ir a tomar un café y platicar...
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| ¿Y cómo no? Mira nada más qué pulcritud. |
Y con la fugaz presencia de James Dean me parece que el prototipo de galán se vino abajo...
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| Aquí empezaron los Pacino, De Niro y otros más hasta llegar al Brad Pitt y a ese que sale en las de los Vampiros y los Eclipses y ni siquiera sé cómo se llama... |
martes, 19 de julio de 2011
Entre Mujeres
Entre Mujeres se llamaba la columna en la que escribía hace muchos años en un periódico semanal llamado "Cosas de Mujeres".
Entre mujeres intervienen innumerables emociones, la mayoría aprendidas en la relación con nuestra propia madre y hermanas.
Entre mujeres nos queremos, nos cuidamos, nos reímos y lloramos, nos apoyamos y a veces nos odiamos, pero también nos perdonamos.
Entre mujeres competimos por ser las mejores, las más bellas, las más flacas, las más guapas, las más amadas.
Entre mujeres nos "barremos con la mirada", nos admiramos, nos envidiamos y nos alentamos a enriquecer nuestras vidas.
Entre mujeres hilamos tramas complejas, inventamos y reinventamos las historias, especulamos y armamos nuestras teorías, fantaseamos e imaginamos finales felices o desenlaces inesperados.
Entre mujeres no hay espacio para el silencio ni existe forma de aburrirnos y, cuando se agotan las palabras, lo cual no sucede con frecuencia, nos sobran los abrazos.
Entre mujeres intercambiamos recetas para ser felices, para encontrar el amor, para recuperar la línea, para vernos más jóvenes, para restaurar nuestro equilibrio, para alejar las malas vibras, para conservar a nuestro hombre, para no perder la chamba.
Entre mujeres compartimos los secretos de la vida, los secretos de la abuela, los secretos de nuestras antecesoras, los secretos de la sabia salvaje que habita en cada una de nosotras.
Entre mujeres tejemos una red de protección cuando alguna de nuestras hermanas se halla herida, intercambiamos nuestros polvos mágicos, nos tomamos de las manos y lloramos juntas.
Entre mujeres nos sentimos en confianza, decimos lo que verdaderamente sentimos y despotricamos a los cuatro vientos.
Entre mujeres hablamos como somos, nos despojamos de las máscaras.
Entre mujeres corremos con los lobos y nos sentimos como en casa.
Entre mujeres sabemos qué nos pasa, entre mujeres no sabemos engañarnos.
Entre mujeres comprendemos de dolores del parto, de la regla, de los senos y de otros males.
Entre mujeres hablamos de los hombres, de los niños y de otras mujeres.
Entre mujeres intuimos el futuro y rara vez nos equivocamos.
Entre mujeres protegemos nuestros críos, nuestros sueños y nuestros ideales.
Entre mujeres nos guiamos y si nos perdemos preguntamos dónde estamos.
Entre mujeres somos fuertes pilares que sostienen a otras mujeres cuando necesitan el apoyo de mujeres.
Entre mujeres yo crecí y entre mujeres es donde yo encuentro el cálido refugio en los momentos tormentosos de mi vida.
Entre mujeres intervienen innumerables emociones, la mayoría aprendidas en la relación con nuestra propia madre y hermanas.
Entre mujeres nos queremos, nos cuidamos, nos reímos y lloramos, nos apoyamos y a veces nos odiamos, pero también nos perdonamos.
Entre mujeres competimos por ser las mejores, las más bellas, las más flacas, las más guapas, las más amadas.
Entre mujeres nos "barremos con la mirada", nos admiramos, nos envidiamos y nos alentamos a enriquecer nuestras vidas.
Entre mujeres hilamos tramas complejas, inventamos y reinventamos las historias, especulamos y armamos nuestras teorías, fantaseamos e imaginamos finales felices o desenlaces inesperados.
Entre mujeres no hay espacio para el silencio ni existe forma de aburrirnos y, cuando se agotan las palabras, lo cual no sucede con frecuencia, nos sobran los abrazos.
Entre mujeres intercambiamos recetas para ser felices, para encontrar el amor, para recuperar la línea, para vernos más jóvenes, para restaurar nuestro equilibrio, para alejar las malas vibras, para conservar a nuestro hombre, para no perder la chamba.
Entre mujeres compartimos los secretos de la vida, los secretos de la abuela, los secretos de nuestras antecesoras, los secretos de la sabia salvaje que habita en cada una de nosotras.
Entre mujeres tejemos una red de protección cuando alguna de nuestras hermanas se halla herida, intercambiamos nuestros polvos mágicos, nos tomamos de las manos y lloramos juntas.
Entre mujeres nos sentimos en confianza, decimos lo que verdaderamente sentimos y despotricamos a los cuatro vientos.
Entre mujeres hablamos como somos, nos despojamos de las máscaras.
Entre mujeres corremos con los lobos y nos sentimos como en casa.
Entre mujeres sabemos qué nos pasa, entre mujeres no sabemos engañarnos.
Entre mujeres comprendemos de dolores del parto, de la regla, de los senos y de otros males.
Entre mujeres hablamos de los hombres, de los niños y de otras mujeres.
Entre mujeres intuimos el futuro y rara vez nos equivocamos.
Entre mujeres protegemos nuestros críos, nuestros sueños y nuestros ideales.
Entre mujeres nos guiamos y si nos perdemos preguntamos dónde estamos.
Entre mujeres somos fuertes pilares que sostienen a otras mujeres cuando necesitan el apoyo de mujeres.
Entre mujeres yo crecí y entre mujeres es donde yo encuentro el cálido refugio en los momentos tormentosos de mi vida.
miércoles, 13 de julio de 2011
No Todo Lo Que Sube Baja
Nunca he sido una varita de nardo... según mis ojos que miran al espejo... mas sí fui alguna vez como un palillo.
Fui una niña tan flaca que me inyectaban vitamina B para ayudarme a "engordar".
Mi mamá decía que mis piernas eran como un par de popotitos y mis hermanas me apodaban la calaca tilica y flaca.
En mi adolescencia fui algo "chubby", cachetoncilla y sin forma definida... según mis ojos que miraban al espejo.
Hacía la dieta de la luna, del jugo de apio con piña y de lo que me pusieran enfrente con tal de perder algunos kilos.
Un día llegó a nuestra casa una mujer a ofrecernos la dieta milagrosa... Se trataba de un régimen alimenticio bajo en carbohidratos acompañado de unas pastillas de colores que seguramente eran anfetaminas porque tanto mis padres, Magalirio y yo andábamos muy energizer y flacos chupados presumiendo nuestros pómulos salientes. Mi madre barría la casa en la madrugada porque las famosas pastillitas le quitaban el sueño.
En mis 20's seguí luchando contra mi más acérrima enemiga: la báscula maldita.
A veces subía unos cuantos kilitos y luego los bajaba.
Yo era como un yoyo.
Y es que amaba, amo y amaré comer.
Y es que adoraba, adoro y adoraré el pan, las cuquis, los chocolates y los pasteles.
Y odiaba, odio y odiaré hacer ejercicio.
Sin embargo, en mis 30's descubrí los beneficios de activar mi puerquecito.
Y mi metabolismo era sumamente benevolente.
Rápido quemaba grasa.
Descubrí la fórmula perfecta para disfrutar la buena mesa sin entrar en conflicto con la báscula.
No hay secreto ni productos milagrosos.
Ejercicio...
...más ejercicio...
y EJERCICIO.
Tal receta funcionó perfecto por un largo tiempo... Durante varios años fui la flaca feliz.
Hasta que llegué a los 40's.
En la actualidad no hay poder humano ni sobrenatural que me ayude a controlar la acelerada subida de los kilos.
Y no creas que trago a dos manos o que me he echado en mi hamaca acapulqueña.
Te prometo que ahora puedo aumentar de peso con sólo mirar la comida y tomar agua...
...y cada kilo ganado me cuesta un ovario y la mitad del otro para eliminarlo de mi cuerpo.
Dicen que son las hormonas...
Y yo les digo a las hormonas que se pueden ir poniendo sus zapatillas de ballet e irse de puntitas a chiflar a su mauser porque de ninguna manera pienso permitirles que me ganen la batalla.
Ya te contaré cómo quedamos.
Fui una niña tan flaca que me inyectaban vitamina B para ayudarme a "engordar".
Mi mamá decía que mis piernas eran como un par de popotitos y mis hermanas me apodaban la calaca tilica y flaca.
En mi adolescencia fui algo "chubby", cachetoncilla y sin forma definida... según mis ojos que miraban al espejo.
Hacía la dieta de la luna, del jugo de apio con piña y de lo que me pusieran enfrente con tal de perder algunos kilos.
Un día llegó a nuestra casa una mujer a ofrecernos la dieta milagrosa... Se trataba de un régimen alimenticio bajo en carbohidratos acompañado de unas pastillas de colores que seguramente eran anfetaminas porque tanto mis padres, Magalirio y yo andábamos muy energizer y flacos chupados presumiendo nuestros pómulos salientes. Mi madre barría la casa en la madrugada porque las famosas pastillitas le quitaban el sueño.
En mis 20's seguí luchando contra mi más acérrima enemiga: la báscula maldita.
A veces subía unos cuantos kilitos y luego los bajaba.
Yo era como un yoyo.
Y es que amaba, amo y amaré comer.
Y es que adoraba, adoro y adoraré el pan, las cuquis, los chocolates y los pasteles.
Y odiaba, odio y odiaré hacer ejercicio.
Sin embargo, en mis 30's descubrí los beneficios de activar mi puerquecito.
Y mi metabolismo era sumamente benevolente.
Rápido quemaba grasa.
Descubrí la fórmula perfecta para disfrutar la buena mesa sin entrar en conflicto con la báscula.
No hay secreto ni productos milagrosos.
Ejercicio...
...más ejercicio...
y EJERCICIO.
Tal receta funcionó perfecto por un largo tiempo... Durante varios años fui la flaca feliz.
Hasta que llegué a los 40's.
En la actualidad no hay poder humano ni sobrenatural que me ayude a controlar la acelerada subida de los kilos.
Y no creas que trago a dos manos o que me he echado en mi hamaca acapulqueña.
Te prometo que ahora puedo aumentar de peso con sólo mirar la comida y tomar agua...
...y cada kilo ganado me cuesta un ovario y la mitad del otro para eliminarlo de mi cuerpo.
Dicen que son las hormonas...
Y yo les digo a las hormonas que se pueden ir poniendo sus zapatillas de ballet e irse de puntitas a chiflar a su mauser porque de ninguna manera pienso permitirles que me ganen la batalla.
Ya te contaré cómo quedamos.
jueves, 7 de julio de 2011
Mi Vida En Rosa
A mí me fascina vestir de negro aunque el blanco también me agrada.
Tengo pocas prendas de color rosa pink mas incontables objetos y accesorios en esta tonalidad.
La cubierta de mi celulítico y de mi Ipad son fucsia o "fusha", como me dijo María Sorté cuando la entrevisté hace varios años.
Tengo una gabardina con lunares rosas y una sombrilla que le combina.
Rosa mexicano es el cojín sobre el cual me recargo en la silla de mi oficina y las fotografías de orquídeas no susurrantes que decoran la pared también son en tonos rosados.
Una laptop rosa es la que llevo conmigo a la escuela.
En una taza rosa bebo el café en mi trabajo.
Uno de los estuches de mis gafas es rosado, como las agujetas de color de rosa.
En este tono tengo un reloj, un par de zapatos, unos pendientes, una bata, unas sandalias, unos Keds, una bici y quién sabe cuántas chucherías más.
La Pantera Rosa es mi personaje de dibujos animados favorito.
Pretty in Pink es una película ochentera que me gustó mucho.
La Vie en Rose la he cantado en el coche, la versión de Grace Jones, no la de Piaf.
De color rosa son las flores de una pintura en mi oficina, obra de mi amiga Xo.
Rosa era el uniforme de Ringo Starr en el album del Sargento Pimienta y a la Barbie también le gusta el rosa.
¿Será el mío un caso para terapia?
Sí, contesté yo...
Pero de Rosaterapia je je.
Soy una niñota y espero que eso me dure un largo tiempo...
Tengo pocas prendas de color rosa pink mas incontables objetos y accesorios en esta tonalidad.
La cubierta de mi celulítico y de mi Ipad son fucsia o "fusha", como me dijo María Sorté cuando la entrevisté hace varios años.
Tengo una gabardina con lunares rosas y una sombrilla que le combina.
Rosa mexicano es el cojín sobre el cual me recargo en la silla de mi oficina y las fotografías de orquídeas no susurrantes que decoran la pared también son en tonos rosados.
Una laptop rosa es la que llevo conmigo a la escuela.
En una taza rosa bebo el café en mi trabajo.
Uno de los estuches de mis gafas es rosado, como las agujetas de color de rosa.
En este tono tengo un reloj, un par de zapatos, unos pendientes, una bata, unas sandalias, unos Keds, una bici y quién sabe cuántas chucherías más.
La Pantera Rosa es mi personaje de dibujos animados favorito.
Pretty in Pink es una película ochentera que me gustó mucho.
La Vie en Rose la he cantado en el coche, la versión de Grace Jones, no la de Piaf.
De color rosa son las flores de una pintura en mi oficina, obra de mi amiga Xo.
Rosa era el uniforme de Ringo Starr en el album del Sargento Pimienta y a la Barbie también le gusta el rosa.
¿Será el mío un caso para terapia?
Sí, contesté yo...
Pero de Rosaterapia je je.
Soy una niñota y espero que eso me dure un largo tiempo...
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| Muy cuquis cuquis es la Pink Panther |
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| Nada mal... nada mal... ya se me antojó tenerla... |
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| Unas así hay en mi patio... |
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| Esto es un "no, no"... a Kana nunca la verás teñida de rosa... |
| ...ni me verás a mí manejando un jeep rosa chicle... |
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| ...ni me verás habitando una casa rosada... |
| ...y mucho menos viviendo entre paredes rositas... |
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