Pero también es verdad que adoro esta época del año porque me ofrece la oportunidad de reunirme con mis personas queridas.
En las últimas semanas he visto a mi familia, sobrinos, amistades y familia extendida.
He vivido con ellos momentos agradables, divertidos, memorables y hasta melodramáticos (porque así somos las Gómez), pero incluso como drama queens nos la pasamos estupendamente bien.
He cantado "The Long and Winding Road", "Something" y algunas otras más.
No he partido ninguna piñata porque me choca la pañoleta aplasta pestañas; he fumado habanos y hasta una peluca azul usé.
¿Sabes?, yo solía tomarme la vida muy en serio.
Me preocupaba en exceso por una variedad de nimiedades.
Y me importaba mucho lo que los demás pensaran sobre mí.
Ilusa y vanidosa. Creía que yo era el centro del mundo.
Ahora veo la vida de otra forma.
Hace algunos días leí algo que alguna vez Steve Jobs dijo: ¿Harías lo que estás haciendo en este momento si supieras que hoy es el último día de tu vida?
¡Por supuesto que no!, pensé.
Y empecé a ver a través de nuevos lentes.
Cada día, hora, minuto y segundo cuentan.
No es importante lo que pasará mañana, o el proyecto que viene, o lo que yo creo que posiblemente pase, o lo que ella o él creen que posiblemente suceda.
La vida no está en otra parte como dijera Kundera.
Mi vida está ocurriendo aquí y ahora.
En este preciso instante.
Así que esta noche, 23 de Diciembre de 2011, yo la vivo como si fuera especial.
A partir de hace algunas semanas cada día tiene su encanto particular.
Ahora escribo este post mientras escucho música agradable, una de mis tantas pasiones; degusté unas galletas que yo misma preparé, asistida por mi señor suegro; disfruto la compañía de la persona que amo, lo miro de perfil, sentado en su escritorio; Kanita, mi perrita hermosa, está dormida en su tapete.
Me he tomado un espresso colombiano y he fotografiado mis arbolitos navideños.
Anoche también fue importante, gocé la compañía del Kayito, de la persona que amo, de mi hermanastra y de su hermanastro con su hermana.
Y mañana seguro será una noche maravillosa.
Con el paso del tiempo he ido armando mi familia, he elegido a las personas que la integran.
Gracias a la vida y al Universo por brindarme tantas bendiciones.
Y por ahora me despido.
Te mando un abrazo afectuoso dondequiera que estés.
Te deseo éxito, paz y felicidad en el 2012.



